NOMBRE DE LA COMUNIDAD
¿La población lo sabe todo sobre la higiene?
En la era de la globalización, de la explosión económica de los nuevos mercados y de los incesantes descubrimientos científicos, el ser humano se siente protegido por los avances médicos. El desarrollo genera un sentimiento de seguridad, ya sea físico o material. Mientras que la economía, el empleo y las inquietudes de la vida diaria siguen siendo las preocupaciones que el hombre siente como reales, los problemas de higiene ya no parecen importantes.
Esto es un error porque, aunque la ciencia moderna ha logrado inmunizarnos contra las plagas de antaño, un pequeño descuido basta para reavivar la llama de los peligros microbianos (que pueden aparecer de numerosas formas).No es imposible, por tanto, que la tuberculosis, enfermedad que se creía en vías de desaparición, vuelva a aparecer de manera inquietante en Europa…
Situación actual
La OMS (Organización Mundial de la Salud) sabe perfectamente que resulta fundamental mantener una higiene adecuada. Los problemas relacionados con ésta se clasifican entre las plagas más importantes que afectan a una época de cambios y evoluciones.
Explosión demográfica
Se prevé que en el año 2050 existirán 9.500 millones de seres humanos en el planeta. Con un crecimiento de la población de casi 90 millones de individuos más cada año, el riesgo microbiano tenderá a aumentar debido a la contaminación entre las personas. A esto se añaden los riesgos derivados de la superpoblación existente en determinadas zonas del mundo.
Asimismo, los movimientos migratorios de personas o grupos constituyen un agravante del riesgo microbiano. Cerca de 110 millones de personas se desplazan (de forma provisional o definitiva) de un país a otro cada año, lo que aumenta el riesgo de propagación de nuevos microorganismos en zonas en las que no existían hasta entonces. El ritmo de dicha propagación será aún más rápido debido a que el 65% de la población mundial reside en las ciudades, que constituyen un medio favorecedor de la contaminación cruzada, tendencia que probablemente se confirmará en los próximos años.
Nuevos estilos de vida
El cambio en los estilos de vida acentúa también el riesgo de contaminación microbiana durante nuestra vida diaria.
El hombre consume alimentos de procedencia muy diversa sin adoptar las precauciones suficientes, teniendo en cuenta que en los países de origen, los estándares de higiene pueden ser diferentes. Por otro lado, las nuevas formas de cocinar, con periodos de cocción muy cortos, así como la tendencia de consumir alimentos crudos y congelados contribuyen al aumento del riesgo alimentario.
Además, confiado por la aparición de nuevos medicamentos en el mercado, el hombre consume una cantidad cada vez mayor de estos productos. No obstante, el aumento de las antibioterapias influirá directamente en la resistencia de los microbios a los tratamientos habituales.
La eficacia de los medicamentos disminuirá, al tiempo que crecerá el número de microbios de cualquier origen, debido a la explosión de los viajes. Millones de personas se desplazan por el mundo cada año, lo que multiplica enormemente la posibilidad de contaminar un lugar con microorganismos hasta entonces inexistentes, contra los que no están protegidos los organismos.
Grupos de riesgo
El número de personas inmunodeprimidas e inmunosuprimidas no para de crecer debido al aumento constante de la esperanza de vida, a la aparición de determinadas enfermedades y a terapias como los transplantes, en los que la medicación asociada origina una menor resistencia a las infecciones.
Entre estos grupos de población denominados "de riesgo" se incluyen también los bebés, cuyo sistema inmunitario no funciona correctamente hasta pasados unos meses, y las mujeres embarazadas (que deben procurar que nada afecte al desarrollo del feto).
Conocimientos microbiológicos
¿Qué se esconde detrás del término "amenaza microbiana"?
La investigación, así como los espectaculares avances alcanzados por ésta el siglo pasado, nos ha permitido identificar los peligros microbianos cotidianos. Especialmente, la investigación ha puesto de manifiesto que no siempre debemos relacionar microbio con enfermedad. De hecho, sólo un número reducido de microbios puede afectar gravemente a la salud. Se trata de los microbios patógenos. No obstante, la gran mayoría de los microbios son no patógenos y no suponen riesgo alguno para el hombre.
Para ser más exactos, determinados microbios son muy útiles, tales como aquellos que se encuentran en nuestra flora intestinal o en un gran número de productos alimenticios (los yogures, el pan o algunos quesos). Estos microbios purifican los desechos orgánicos o segregan sustancias con las que se elaboran medicamentos, por lo que constituyen una considerable aportación beneficiosa y contribuyen al desarrollo y bienestar de la sociedad.
Gran parte de los microbios están clasificados y, si aparece de forma regular algún tipo nuevo, éste se cataloga rápidamente (sobre todo si se trata de un microbio patógeno).
Por lo tanto, los microorganismos se pueden clasificar en varias familias:
· Bacterias: organismos unicelulares de formas variadas (cilíndricos, esféricos, alargados) que miden entre 1 y 2 micrómetros y contienen un único cromosoma. Para multiplicarse, aumentan su tamaño y se parten en dos. (P. ej.: estafilococos, enterococos, estreptococos...)
· Virus: su tamaño oscila entre 0,03 y 0,3 micrómetros. Compuestos de una pared geométrica (cápside) y de ácido nucleico (ADN o ARN), no tienen vida autónoma y se multiplican al inyectar su contenido nucleico en el ADN de células huésped (en las que se reproducirán los nuevos virus). (P. ej.: poxvirus, virus del Herpes simple, virus del Papiloma…).
· Hongos: de tamaño muy variado, los hongos microscópicos son organismos multicelulares o unicelulares (las levaduras están formadas por una única célula). Aunque son parecidos a las plantas, no contienen clorofila. Algunos viven en simbiosis con sus huéspedes, mientras que otros son parásitos difíciles de eliminar. Generalmente, se multiplican por esporulación. (P. ej.: levaduras, oidios…).
· Priones: origen de numerosos interrogantes, los priones sólo son cadenas peptídicas compuestas por unos 250 aminoácidos. Se caracterizan por la capacidad que tiene la forma patógena de transmitir sus propiedades, a través de interacciones proteína-proteína, a la Isoforma normal de la propia proteína. Esta característica se puede manifestar en los mamíferos a través de una infección y una destrucción selectiva de sus células nerviosas. Los conocimientos que se poseen acerca de los priones todavía no son suficientes para caracterizar su modo de desarrollo...
· Protozoarios: son microorganismos unicelulares complejos, que pueden medir entre 3 y 40 micrómetros. Contienen sistemas específicos para la toma y la digestión de alimentos, así como para la locomoción. Para completar su ciclo de reproducción deben, por lo general, habitar como parásitos en varios huéspedes diferentes. (P. ej.: tripanosomas, leishmanias, amebas…)..
· Parásitos: los parásitos no forman una familia. Este término engloba el conjunto de microorganismos y de organismos que se desarrollan aprovechándose de un individuo huésped. Entre éstos se encuentran varios hongos, determinadas algas, así como animales de diversos tamaños, tales como los piojos, los ácaros o los gusanos. (P. ej.: cándidas, sarnas, tenias, duelas...).
Medio ambiente
Todos estos organismos se desarrollan sin problemas en condiciones de temperatura normales, ya sea en un medio acuoso (el agua contaminada es el vector de infección más importante registrado) o en el aire. Respecto a este punto, debemos advertir que las diferentes tecnologías modernas (tales como la climatización) aumentan la diseminación aérea de los microbios y de las moléculas alérgenas, cuyo impacto sobre la población aumenta de forma constante.
Objetivos
Aunque la situación es complicada, existen diversas soluciones. Basta con que todos conozcamos un poco mejor los problemas relacionados con la higiene. Por lo tanto, se debe poner en marcha un programa de concienciación colectiva, basado en una transmisión de información eficaz y una educación que aporte las nociones fundamentales de higiene.
Sensibilizar a la población sobre los diferentes tipos de higiene diaria y los riesgos existentes: los cuatro siguientes grandes bloques, relacionados con la higiene diaria, exigen que se aplique un comportamiento razonado muy sencillo.
La higiene corporal
Pieza clave de la higiene en general, ya que el cuerpo es el origen y el punto de destino de numerosas enfermedades. Una correcta higiene corporal permite evitar un gran número de patologías.
La higiene doméstica
La higiene doméstica resulta esencial en aquellos países en los que la población suele pasar más de tres cuartas partes del tiempo en casa.
La higiene alimentaria
Ya sea en casa, en el sector industrial o en la restauración, este tipo de higiene se debe convertir en un comportamiento reflejo que permita evitar la proliferación de nuevos riesgos alimentarios.
Finalmente, en relación con el deseo creciente de tener animales domésticos, no debemos ignorar los posibles riesgos que esto conlleva (que pueden aparecer ante el mínimo descuido de las reglas higiénicas básicas).
La higiene alimenticia
La mayoría de los casos de intoxicación alimentaria se deben a errores en la higiene alimentaria. El número de intoxicaciones de este tipo aumenta de forma constante.
Las intoxicaciones alimentarias han aumentado de forma notable desde hace veinte años.
número de intoxicaciones alimentarias
Este aumento se debe a:
· Una mejor detección de las contaminaciones producidas por bacterias.
· Una mayor cantidad de productos contaminados, debido a la industrialización de la producción agroalimentaria y a la centralización de los sistemas de distribución.
· Una higiene controlada de forma insuficiente en los diferentes niveles de la cadena alimenticia.
· Aunque el riesgo de los consumidores es muy reducido, sería aún menor si se aplicaran algunas normas de higiene simples y eficaces. Evidentemente, estas normas de higiene no sólo conciernen a productores y distribuidores, sino también a cada uno de los consumidores.
Situación actual
Los alimentos de riesgo
Entre las causas de contaminación, aparecen principalmente los siguientes alimentos
los huevos y sus derivados, que provocan aproximadamente 1/3 de las intoxicaciones,
las aves y en especial el pollo,
los alimentos que se consumen crudos.
a) Los huevos y sus derivados
Según el departamento de agricultura norteamericano, unos 2,3 millones de los 50 mil millones de huevos producidos cada año están contaminados por Salmonela enteritidis. Actualmente, se desarrollan dos vías de investigación: la vacuna para los pollos y la pasteurización de los huevos. No obstante, la prevención se basa principalmente en el mantenimiento de la cadena de frío y en el respeto máximo de las fechas de caducidad.
b) El pollo
No trataremos en este apartado las contaminaciones debidas a contaminantes orgánicos tales como la Dioxina (que ha abarcado recientemente los medios de comunicación), ya que es un tipo de contaminación accidental. Sin embargo, el pollo es portador frecuente de bacterias: la salmonela. La presencia de la salmonela no constituye en sí un riesgo especial, ya que el pollo casi siempre se consume cocinado.
No obstante, el pollo suele contaminar en la cocina otros alimentos que no se consumen crudos a través de la salmonela que transporta.
Esta contaminación se puede realizar de las siguientes formas:
- directamente: el pollo se encuentra en contacto directo con otros alimentos (por ejemplo, en el frigorífico).
- a través de las superficies que estarán posteriormente en contacto con otros productos alimenticios.
· El pescado
Algunos de estos parásitos (tales como los Anisakis) pueden reproducirse o sobrevivir en el intestino humano después de consumir pescado crudo. El anisakis es una lombriz que vive en el estómago de los mamíferos marinos (delfines, ballenas...). Se elimina a través de los excrementos de los animales y se reproduce a partir de huevos que se abren en el agua. A continuación, los pequeños crustáceos ingieren las larvas y, a su vez, los peces ingieren a estos crustáceos. La mayoría de las especies pueden resultar afectadas (arenque, caballa, atún, salmón...).La enfermedad se manifiesta en el ser humano unas horas después de ingerir pescado que contenga parásitos (dolores gástricos, vómitos...).A modo de prevención se debe adoptar una serie de medidas básicas: se debe cocinar el pescado a 70°C, o bien, congelarlo durante algunos días a -20°C si se va a consumir crudo
La opinión de la Organización Mundial de la Salud sobre este tema es clara: "actualmente, no se puede proporcionar a los consumidores carne cruda ni aves libres de agentes patógenos...". Por lo tanto, cada uno de nosotros debe adoptar las medidas recomendadas: una cocción adecuada de los alimentos, así como una higiene rigurosa con el objetivo de no contaminar otros alimentos que se consumen sin cocinar.
c) Los alimentos que se consumen crudos o poco cocidos
· La carne
La contaminación superficial no afecta a la carne que no se ha picado, ya que la cocción la elimina fácilmente. Sin embargo, si la carne está picada, la contaminación se distribuye por toda la pieza. Sólo se eliminarán las bacterias si se cuece perfectamente.
Por otro lado, es necesario recordar que la carne picada ultracongelada se debe cocer sin descongelarla previamente para evitar así que aumente el riesgo de multiplicación bacteriana en el alimento.
· Las frutas y las verduras
Raras veces son motivo de intoxicación. De hecho, los alimentos que consumimos casi nunca son nocivos en sí mismos (si bien algunas frutas exóticas suelen provocar alergias). No obstante, pueden desarrollar toxinas si no se consumen a tiempo. El riesgo principal procede de la contaminación por parte de un agente patógeno externo, ya sea en el momento del cultivo o durante su manipulación. .
Las alergias
Las alergias alimentarias representan aproximadamente un 2% del número total de alergias. Sin embargo, la gravedad de algunas crisis y, en particular, el riesgo anafiláctico (potencialmente letal) nos obliga a ser prudentes. Prudentes no sólo ante productos exóticos (kiwi, litchi, mango, papaya…) con propiedades alérgicas frecuentes, sino también ante posibles alérgenos ocultos en otros alimentos.
El cacahuete, por ejemplo, es el alérgeno alimenticio más extendido y aparece bajo múltiples formas y en diversos productos. Su concentración suele ser muy reducida y no se indica en el envase. No obstante, dicha cantidad basta para provocar una reacción alérgica. Los alimentos que se suelen encontrar entre los casos de alergias alimentarias son las nueces, la leche, los huevos o los crustáceos. Asimismo, la manipulación de los alimentos en el momento del envasado ha extendido el uso (por razones de higiene) de los guantes de látex, que se pueden convertir en un alérgeno alimenticio oculto.
Datos microbiológicos
Los microorganismos patógenos
Existe una increíble variedad de microorganismos en la comida (tanto en la superficie como en el interior). La Organización Mundial de la Salud ha registrado más de 250 tipos de infecciones alimentarias. Los casos más recientes de infecciones se suelen deber a dos tipos de bacterias: la salmonela y la listeria.
a) La salmonela
La presencia de la salmonela en la naturaleza está muy extendida. Aunque puede afectar a todo el reino animal, se detecta particularmente en las poblaciones avícolas. Se encuentra en el aparato digestivo del hombre y de los animales, los cuales contaminan el medio exterior a través de los excrementos. Estas bacterias patógenas específicas provocan enfermedades tras la ingestión de agua o de alimentos contaminados por los excrementos (contaminación de tipo feco-oral). La salmonela es una de las principales causas de mortalidad infantil en los países en vía de desarrollo y constituye un riesgo permanente en los países industrializados
En la mayoría de los casos, la salmonela ocasiona toxi-infecciones alimentarias derivadas de la ingestión de alimentos (huevos crudos o poco cocinados, mayonesa, dulces con crema, patés, carnes) contaminados por este tipo de bacteria; los huevos y sus derivados son los principales responsables de dichas intoxicaciones. Al ingerir un alimento en el que ha proliferado la presencia de salmonelas, se puede producir una colonización de la mucosa intestinal si el inóculo supera la capacidad de defensa del aparato digestivo (correspondiente a una dosis mínima infecciosa de 105, en general). Los signos de contaminación más frecuentes son vómitos y diarreas, que suelen desaparecer en un plazo de 2 a 5 días. No obstante, durante la lactancia, en estados de inmunodepresión o la vejez, la infección se puede manifestar de forma más grave.
b) Listeria monocitogenes
La presencia de estas bacterias telúricas está muy extendida en el medio ambiente (suelo, vegetación, agua dulce y salada) y resultan especialmente resistentes al medio exterior (varios años a más de 4°C). En los alimentos, la listeria monocitogenes se encuentra generalmente en los productos lácteos (cuya contaminación suele ser elevada): leche cruda (45% de contaminación), queso (de leche cruda o leche pasteurizada).
La pasteurización realizada correctamente destruye la listeria: la contaminación después de la pasteurización se puede atribuir a una falta de higiene en el momento de la curación. Asimismo, la listeria monocitogenes se puede encontrar en los productos cárnicos (contaminación del 41% en la carne picada ultracongelada, 32% en los embutidos crudos, 60% en los pescados ahumados). Estas bacterias se desarrollan a una temperatura inferior a 4°C. De ahí los problemas para la conservación prolongada de estos productos alimenticios. El desarrollo de una infección provocada por la listeria depende de la asociación de diferentes factores: la virulencia específica de determinadas cepas, una contaminación por un inóculo , masivo, el estado inmunitario del huésped La vía de entrada está en el aparato digestivo.
La listeriosis es una enfermedad que afecta tanto al hombre como a los animales. La listeriosis se manifiesta principalmente en:
- las mujeres embarazadas. Aunque no resulta peligrosa para la madre, provoca abortos y partos prematuros de niños infectados que sufren septicemia precoz.
- los ancianos y las personas con inmunodepresión. La tasa de listeriosis en estos casos es 300 veces superior a la de la población normal.
El uso de los microorganismos en la alimentación
Determinadas bacterias desempeñan una función completamente beneficiosa en el terreno alimenticio. Hasta el descubrimiento de Louis Pasteur, no se sabía cómo se transformaba el zumo de la uva en vino y el agua y la harina en pan, aunque el hombre los fabricaba desde hacía mucho tiempo. Pasteur, a lo largo de sus trabajos sobre la fermentación, demostró que los responsables de este fenómeno son los microorganismos. Observó con un microscopio las sustancias fermentadas y comprobó cómo aparecían y se multiplicaban unos pequeños glóbulos en la superficie de la leche agria. Al introducir un cultivo de estas muestras en leche fresca, se produjo la aparición inmediata de una fermentación láctica. Comprobó paulatinamente que la leche, el zumo de la uva y la harina hidratada no fermentaban si no entraban en contacto con los microorganismos que transporta el aire. Si faltaba oxígeno, que les permitiera desarrollarse, descomponían o "degradaban" parcialmente las moléculas orgánicas (de las cuales la más frecuente es la glucosa). Por lo tanto, la fermentación es una degradación parcial y el producto resultante (alcohol etílico, ácido láctico…) transforma el gusto y la textura del alimento.
a) El yogur
Desde 1908, los microbiólogos reconocen los beneficios de las bacterias lácticas. El farmacéutico español Daniel Carasso (de cuyo nombre deriva "Danone") pensó que quizás nuestra alimentación diaria se podría beneficiar de la leche fermentada que facilita la digestión. En 1929 elaboró el primer yogur industrial. De todos los alimentos fermentados, es el más simple. Se mezcla leche (hervida o esterilizada) y bacterias en un recipiente, y se aplica la temperatura adecuada.
b) La fabricación del queso
A modo de ejemplo: la elaboración del roquefort. Se fabrica a partir de leche de oveja. Ésta se calienta a una temperatura de 32°C y se mezcla con el cuajo (un compuesto formado por dos enzimas, una de las cuales, la pepsina, se encuentra de forma natural en el estómago de los terneros jóvenes). Esta enzima transforma la leche con la que estos animales se alimentan para facilitar su digestión. Durante este paso, se añade a la leche un hongo microscópico perteneciente al grupo de los mohos, llamado Penicillium roqueforti. Tras escurrir el queso, se deja curar en las cuevas. Las cuevas constituyen un microclima ideal para el desarrollo de este hongo: presentan una temperatura constante de 8°C y un nivel de humedad elevado.
El encargado de curar el queso agujerea el roquefort para que el gas carbónico producido por la fermentación se libere por los pequeños orificios.El crecimiento de este microbio es tan rápido que hay que ralentizarlo, para evitar que acabe con todo el queso.
Por lo tanto, es necesario envasar cada trozo de roquefort en papel de aluminio para detener el paso del oxígeno. Al privarlo de oxígeno, el ritmo de desarrollo de los microbios se reduce. Su multiplicación, por lo tanto, resulta más lenta. .
c) La levadura
Las propiedades de la levadura se basan en el fenómeno natural de la fermentación, descubierto y utilizado desde la antigüedad. No obstante, fue entre 1857 y 1863 cuando Louis Pasteur demostró el papel de la levadura como microorganismo responsable de la fermentación. El consumidor conoce principalmente dos tipos de levadura:
- la levadura de panadería (un hongo microscópico llamado Saccharomyces cerevisiae), que se utiliza especialmente en la fabricación del pan. En presencia de oxígeno, las levaduras transforman los azúcares en agua y en gas carbónico. Cuando se añade la levadura a la harina rica en gluten, el gas carbónico formado se concentra en el gluten y esto hace que suba la masa.
- la "levadura química" (un polvo blanco a base de un derivado de carbonato de sodio, generalmente), que reacciona en contacto con el agua y el calor desprendiendo gas carbónico, lo que hace que suba la masa. Si bien, esta "levadura" no guarda relación alguna con la fermentación ni con la intervención de microorganismos. No se puede utilizar este tipo de "levadura" en la fabricación del pan porque la cantidad de gas carbónico generada es reducida y no permite obtener la textura ligera y esponjosa del pan. .
Los diferentes elementos que intervienen en la cadena alimenticia
El sector industrial
a) El control
En todos los niveles de la cadena alimenticia se efectúa un control extremadamente riguroso para reducir los riesgos de contaminación. Los diferentes agentes que intervienen actúan conjuntamente para eliminar los posibles riesgos de contaminación alimentaria en las cadenas de producción y de conservación. La directiva europea 93/43, referente a "la higiene de los productos alimenticios", obliga a la industria a respetar los principios generales de higiene y a realizar sus propios controles internos. Como único responsable en el plano jurídico de la calidad de los alimentos que introduce en el mercado, el sector industrial debe realizar sus propios controles basándose en el principio del método HACCP (Análisis de los riesgos y puntos esenciales para su control). Este método consiste en determinar, a lo largo de la cadena de elaboración del producto, aquellas etapas en las que se puede producir un riesgo alimentario (contaminación bacteriana, mantenimiento de la cadena de frío...). Asimismo, supone la puesta en práctica de un proceso de control de dichas etapas (comprobaciones de la temperatura, del grado de humedad, del pH , análisis microbianos...). Un fallo en uno de estos eslabones de la cadena de transformación puede afectar a todo el proceso. Asimismo, este análisis debe comprender el recorrido que sigue el producto desde que sale de la fábrica hasta su consumo.
Un sistema de seguimiento perfectamente implantado permite advertir a los comerciantes y a los consumidores de que deben devolver con la mayor brevedad todas las partidas sospechosas en caso de riesgo alimentario. No obstante, siempre existe en el sector industrial el riesgo de que se produzca algún fallo (por lo general, de origen humano). La cadena de la higiene se puede romper si la limpieza de las instalaciones es deficiente o un trabajador no se lava las manos adecuadamente... La contaminación bacteriana se suele producir por este tipo de causas.
b) La pasteurización
El sector industrial utiliza de forma intensiva el procedimiento de la pasteurización para reducir los riesgos de contaminación. Este proceso consiste en calentar el producto final o uno de sus componentes durante algunos minutos, a una temperatura de entre 55 y 70°C. Este método destruye los microbios sin alterar la composición, el sabor y el valor nutritivo del líquido, a la vez que optimiza su conservación. Se aplica a productos como la leche, la cerveza y, en ocasiones, el vino.
Cuando estudiaba las alteraciones del vino y la cerveza, Louis Pasteur averiguó que éstas se debían a un fermento específico. Si se calentaban estos productos a una temperatura de 55°C, dichas alteraciones desaparecían. Este método, que se aplica principalmente a los líquidos, se conoce mundialmente con el nombre de “pasteurización” (el término data de 1887).
c) Las intoxicaciones colectivas
En caso de que se produzca una intoxicación alimentaria colectiva cuyo origen se deba posiblemente a un determinado producto o alimento, los especialistas en higiene alimentaria realizarán una investigación para averiguar las causas. A continuación, comunicarán los resultados a los servicios pertinentes, a los que avisarán para que se debata la implementación de un plan a gran escala.
La higiene alimentaria doméstica
La mayoría de las investigaciones revelan que el 50% de las intoxicaciones alimentarias domésticas se deben a las medidas higiénicas incorrectas que se aplican en el hogar. En ocasiones, el consumidor no posee un conocimiento adecuado sobre los riesgos de contaminación existentes en el hogar. No obstante, un conocimiento de estos riesgos y un acatamiento más estricto de las normas de higiene influiría de forma significativa en la incidencia de este tipo de intoxicaciones.
Por lo tanto, resulta de vital importancia comprender los mecanismos de la contaminación y conocer algunas normas básicas.
a) El frío no destruye los gérmenes
Determinados microorganismos resisten perfectamente las bajas temperaturas. Un producto contaminado no mejorará con sólo refrigerarlo. El frío simplemente ralentiza o detiene la proliferación de los gérmenes. Por lo tanto, el frigorífico conserva los alimentos, pero no los esteriliza. Respecto al frigorífico, es necesario saber que:
- se debe lavar y desinfectar regularmente ya que, p. ej., si un pollo porta bacterias, puede contaminar todo lo que se encuentre en el interior del frigorífico.
- no se debe llenar en exceso, para facilitar la circulación del aire frío.
- los alimentos crudos se deben guardar separados de los alimentos cocinados para evitar la contaminación cruzada.
- se debe examinar regularmente para garantizar que su temperatura interna se ajusta a la recomendada para la conservación de los alimentos.
Asimismo, los alimentos que no necesitan refrigeración se deben conservar de acuerdo con las condiciones óptimas indicadas en sus respectivos envases (que suelen recomendar la conservación en un lugar seco, fresco y protegido de la luz).
La fecha de caducidad de los alimentos se debe respetar cuidadosamente. Se denomina "fecha de caducidad" a la fecha a partir de la cual un producto no se debe utilizar, ya sea por razones de seguridad o de eficacia. La fecha límite de consumo (FLC) de la carne picada envasada, por ejemplo, varía de 4 a 10 días según el tipo de envase. Para la leche pasteurizada fresca, el plazo es de 7 días como máximo (puede variar de un país a otro). En cualquier caso, la fecha de caducidad de los productos envasados se reduce de forma considerable si el envase se halla deteriorado o si el producto se ha salido de éste.
Los alimentos se deben conservan siempre a las temperaturas indicadas en sus respectivos envases. Asimismo, nunca se debe congelar un alimento descongelado ni consumir alimentos que se hayan vuelto a congelar.
b) La cocción, una gran aliada contra las bacterias
Cocer un alimento es una excelente forma de limitar la proliferaciones microbianas. No obstante, debemos tener presente que la cocción no elimina todos los microorganismos. Para que la cocción elimine el riesgo bacteriano, se debe realizar a una temperatura suficientemente elevada durante la cantidad de tiempo necesaria.
- La salmonela, principal causa de intoxicaciones alimentarias, se destruye a una temperatura de 65°C, aplicada durante 15 minutos, o a 80°C durante10 minutos.
- La listeria, responsable de la listeriosis, se multiplica a temperaturas comprendidas entre 3 y 8°C; de ahí los problemas para la conservación prolongada de los productos alimentarios. Este tipo de bacteria sólo se destruye a temperaturas de 65°C o superiores.
Por lo tanto, aunque la seguridad absoluta resulta difícil de lograr, podemos acercarnos a este objetivo si aumentamos el tiempo de cocción y la temperatura. No obstante, una cocción excesivamente prolongada puede afectar al gusto de los alimentos e incluso a su valor nutricional, ya que reduce notablemente el contenido en vitaminas. Las vitaminas no resisten bien las temperaturas elevadas, por lo que aquí, como en todo, se debe aplicar un razonable término medio.
La cocción con el horno microondas no siempre consigue eliminar los microorganismos. Las radiaciones electromagnéticas no recalientan las moléculas de agua por igual. Algunas zonas se quedan mas frías que otras y esto permite que sobrevivan los microorganismos.
Las nuevas tendencias en el ámbito culinario apuestan por los alimentos crudos y las cocciones muy breves, lo que entraña un mayor riesgo microbiano. En estos casos se debe vigilar de forma más estrecha el origen, la frescura y la preparación de los alimentos utilizados.
El número de bacterias en un alimento se duplica cada 15 minutos aproximadamente, en unas condiciones de temperatura y de humedad similares a las ambientales. Por lo tanto, se recomienda consumir rápidamente cualquier plato elaborado que no se vaya a cocer o que no se haya conservado en lugar frío.
c) Rigor en la higiene
La cocina constituye el lugar de la casa más sensible a los microbios. La cantidad y la variedad de microorganismos presentes en este espacio superan con diferencia las de otras habitaciones. Esta concentración de bacterias en la cocina se debe al constante tránsito de los diferentes miembros de la familia, así como a la diversidad de los alimentos manipulados.
Estos microbios se depositan sobre todas las superficies y provocan contaminaciones cruzadas, que son aquellas transmitidas por un objeto (tal como un utensilio de cocina) o por las manos. Las normas de higiene en la cocina se deben centrar en los siguientes puntos :
- Lavarse las manos antes de tocar un producto alimenticio.
- Lavar los paños de cocina con frecuencia, ya que siempre están más o menos húmedos y se suelen utilizar para secar las manos o la vajilla. Se recomienda tener un paño diferente para cada uso y utilizar el papel absorbente siempre que sea posible.
- Evitar en la medida de lo posible las tablas de cortar, las ensaladeras y las espátulas de madera. Éstas conservan la humedad en sus estrías, lo que las convierte en lugares propicios para la proliferación de las bacterias.
- Los animales domésticos no deben acceder a la mesa de la cocina.
- Se deben lavar los utensilios de cocina cada vez que se vaya a preparar un alimento diferente.
- Se debe lavar la mesa o las superficies de trabajo después de manipular cada alimento. No basta con pasar una bayeta: debemos lavar la superficie con un producto detergente y, a continuación, aclarar antes de secarla.
- La bayeta constituye un foco de proliferación de microbios, ya que casi siempre está húmeda. Las bacterias se reproducen de manera espectacular en este medio tan propicio. Por lo tanto, se debe desinfectar las bayetas regularmente con lejía o con un lavavajillas que evite la proliferación de las bacterias.
Control de la procedencia
El consumidor debe conocer el origen de los alimentos que consume. Aunque la procedencia no garantiza siempre la seguridad alimenticia, proporciona información que puede ser útil en el caso de riesgo de epidemias en las zonas de procedencia de los productos
Control de la fecha de caducidad
Las fechas de caducidad se aplican a todos o casi todos los alimentos. Como mínimo, el consumidor debería respetar estas fechas para limitar los riesgos de intoxicaciones. Rebasar esta fecha representa un riesgo variable para el consumidor. En la carne, las aves y los huevos, puede variar el gusto del producto sin representar riesgo alguno para la salud. No obstante, resulta más prudente adoptar una postura firme respecto a estas fechas y respetarlas en todo momento.
Control durante la preparación
A continuación, se proporcionan algunas normas simples y eficaces que siempre se deben aplicar para cocinar con toda seguridad
- La cocina y los utensilios deben estar perfectamente limpios y deben lavarse entre receta y receta.
- Los alimentos se deben guardar en las condiciones específicas (en el frigorífico, en el congelador o a temperatura ambiente...). Se debe evitar en todo momento que entren en contacto unos con otros para eliminar cualquier posibilidad de contaminación (especialmente cuando unos se ingieren cocidos y otros crudos).
Control de conservación
Hay que respetar siempre las indicaciones de conservación que aparecen en los envases, así como la cadena de frío.
En caso de duda, el consumidor debe desechar el producto.
Objetivos
La higiene alimentaria ha progresado extraordinariamente durante los últimos diez años. No obstante, todavía queda mucho por hacer en este aspecto para poder lograr una mejora que produzca una cambio significativo en la salud. Este progreso se conseguiría a través de una educación adecuada y de comportamientos adaptados a todos los niveles de la cadena alimenticia. Es necesario adoptar las reglas de control siguientes:
Fichas de actividades pedagógicasHigiene alimenticia
Nivel 1
Ficha n°1
Ficha n°2
Ficha n°3
Ficha n°4
Higiene doméstica
Durante estos últimos años, un determinado número de acontecimientos ha demostrado la importancia de la higiene doméstica en la cadena de transmisión de las infecciones
Entre otros, se pueden mencionar los siguientes:- la creciente incidencia de las infecciones intestinales, debidas generalmente a una higiene insuficiente (de los alimentos o de la cocina),
- la presencia cada vez mayor en los hogares de personas pertenecientes a los grupos de riesgo (inmunodeprimidos, ancianos, recién nacidos, etc.),
- la aparición de nuevas variedades de bacterias patógenas, tales como la Escherichia coli, que provoca una enfermedad cuyos síntomas son dolores abdominales y una diarrea acuosa que se puede convertir en sangrienta (colitis hemorrágica).
- la globalización del comercio de los productos alimenticios,
- los riesgos relacionados con los viajes y con los movimientos de población,
- la aparición de nuevas patologías y la reaparición de otras,
- el escaso conocimiento del público de los riesgos relacionados con la falta de higiene.
- la desaparición de las grandes campañas sobre higiene que se llevaban a cabo en la primera mitad del siglo XX,
- la resistencia a los antibióticos, que se considera uno de los problemas principales que afectan a la salud pública.
Escherichia coli en división con presencia de fimbrias. Huésped habitual presente en el tubo digestivo. Determinadas cepas son patógenas y provocan infecciones urinarias. Bacterias frecuentemente utilizadas por los genetistas (colores manipulados).
Estudio europeo sobre la higiene doméstica
Resulta sorprendente constatar que 9 de cada 10 personas consideran que el orden favorece el mantenimiento de la higiene de la casa. Aunque la organización y el orden no influyen apenas en este aspecto, sí es cierto que el desorden favorece la acumulación de suciedad y de gérmenes en los rincones donde resulta difícil limpiar. Para reducir los riesgos para la salud, la única solución consiste en eliminar los gérmenes usando técnicas y productos de limpieza eficaces.
A pesar de algunas diferencias culturales poco significativas, la mayoría de la población europea conoce perfectamente el mensaje fundamental y primera norma de la higiene doméstica (lavarse las manos con regularidad).
Resulta asombroso comprobar que, habiendo aumentado un 400% la frecuencia de las intoxicaciones alimentarias en determinados países europeos desde comienzos de los años ochenta, unos 15 millones de europeos ignoran que es esencial adoptar una correcta higiene en el hogar para prevenir enfermedades. Aunque esta cifra sólo representa el 5 % de la población de los países donde se ha realizado la encuesta, este desconocimiento no deja de resultar sorprendente si tenemos en cuenta que ha pasado más de un siglo desde que Louis Pasteur descubrió la multiplicación y diseminación de los gérmenes, y la influencia de estos fenómenos en la contaminación.
Al preguntar de forma más precisa a los encuestados acerca de los lugares de la casa donde ellos consideran que se encuentran los gérmenes, se puede apreciar que los conocimientos no se corresponden con los comportamientos. Las respuestas demuestran un amplio consenso en todos los países al considerar el aseo como el lugar de la casa donde se concentran más gérmenes, muy por delante de las superficies sobre las que se preparan los alimentos y los paños de cocina.
Escherichia coli en división con presencia de fimbrias. Huésped habitual presente en el tubo digestivo. Determinadas cepas son patógenas y provocan infecciones urinarias. Bacterias frecuentemente utilizadas por los genetistas (colores manipulados).
En realidad, aunque es cierto que en los aseos pueden existir numerosos gérmenes patógenos como los colibacilos, el riesgo de contaminación al que nos exponemos es mucho menor que cuando utilizamos un paño de cocina sucio. Es interesante observar que el paño de cocina ocupa sólo un tercer puesto entre los objetos domésticos considerados de riesgo.
Los españoles parecen dar aún menos importancia a los riesgosrelacionados con los paños de cocina sucios, ya que sitúan este factor en un séptimo puesto (entre 10 opciones propuestas).
Clasificación de los riesgos
En la casa existen numerosas zonas propicias para la contaminación y el desarrollo bacteriano:
una clasificación realizada recientemente señala cuatro tipos de peligros de contaminación, organizados en función de los factores que los originan.
Entre ellos, se encuentran:
- Los focos de concentración. Corresponden a todas las zonas húmedas de la casa, en las que se desarrollan principalmente los microbios. Se incluyen entre estos focos los sifones, la taza del retrete, el fregadero, el escurreplatos, etc. Aunque es frecuente que estas zonas estén colonizadas, basta con descontaminarlas de forma regular para limitar el riesgo microbiano, ya que en dichos focos se suelen utilizar líquidos limpiadores y los gérmenes están localizados.
- Los diseminadores. Se trata de los utensilios utilizados para la limpieza, en los que se desarrollan los microorganismos. Se incluyen, entre otros, estropajos, bayetas, manoplas, toallas, paños y cepillos. Estos objetos favorecen el desarrollo de microorganismos debido a que están siempre contaminados y húmedos. Asimismo, constituyen unos vectores extremadamente importantes de contaminación cruzada, ya que son utilizados por todos los miembros de la familia. Dado que el riesgo de contaminación es elevado, es preciso desinfectarlos con frecuencia, especialmente después de cada uso.
- Las superficies en contacto con las manos o los alimentos. Son unos vectores potentes de contaminación cruzada, ya que concentran y diseminan gérmenes de todo tipo. Las superficies que sólo están en contacto con las manos son: los pomos de las puertas, las tapas de los retretes, las bañeras, los teléfonos, etc. Las superficies que están en contacto con las manos y los alimentos son: las tablas de cortar, las superficies de trabajo, los frigoríficos, los utensilios de cocina, etc.
- El resto de superficies. En esta última clase se incluyen los suelos, las alfombras, las superficies del comedor y de los dormitorios, los muebles y aquellos objetos cuya exposición a la contaminación es menor.
La casa
En Estados Unidos, la población pasa de media un 90% de su tiempo en casa (según la agencia EPA). Este estudio plantea una serie de cuestiones sobre los riesgos vinculados al estilo de vida sedentario, al tiempo que destaca la importancia de la higiene de la casa. En Europa, no obstante, la proporción de tiempo que se pasa en casa “sólo” alcanza el 75%. La casa, además de ser un lugar para el descanso, constituye un centro de comunicación, de estudio, etc. Gracias a la unión de la televisión, la informática, Internet y el resto de tecnologías modernas, el individuo puede lograr todo lo que desea sin salir de casa. La hospitalización en el domicilio (hecho cada vez más frecuente), así como la convivencia de ancianos en el hogar, exige una higiene más intensiva para evitar que estos grupos de personas más vulnerables se infecten.
Las medidas de higiene se aplican para reducir la contaminación de las diferentes superficies (incluidas las manos) hasta un nivel que no perjudique a la salud. No se trata de esterilizar el medio en el que vivimos, sino de reducir la cantidad de agentes patógenos que en él existen (a los que estamos expuestos constantemente), de modo que no resulten perjudiciales para nuestra salud ni para la de aquellos que nos rodean.
La cocina
Una cifra que se debe conocer es la que indica el grado de contaminación del fregadero de la cocina, 100.000 superior a la del cuarto de baño (que la gente suele mencionar espontáneamente como el lugar más contaminado de la casa). Existen diversos factores que muestran la importancia de las medidas de higiene en la cocina:
- es la habitación más frecuentada por todos los miembros de la familia.- el 40% de los casos de intoxicaciones alimenticias declaradas tienen como origen la casa y no el restaurante.
- los estudios realizados en las últimas décadas revelan la presencia de agentes patógenos en la mayoría de los hogares. - la preparación de un pollo que contenga salmonela (lo cual suele suceder), puede contaminar la cocina, incluidos los utensilios utilizados, la superficie de trabajo, el fregadero, las puertas de la cocina, el frigorífico.
Salmonela. Bacteria responsable de la salmonelosis (la zoonosis más extendida) y de toxi-infecciones alimentarias (contaminación por ingestión de alimentos mal cocinados). Colores manipulados.
Algunos consejos básicos- Lavarse bien las manos antes de tocar los alimentos. Esta medida se debe aplicar siempre, especialmente después de acariciar un animal doméstico o haber ido al aseo. En caso de herida, cubrirla con un vendaje hermético.
- Comprobar que el fregadero y las superficies que lo rodean se limpian con regularidad.
- Mantener constante la temperatura del frigorífico (entre 0 y 4°C) y limpiarlo siempre que sea posible, al igual que las alacenas. Colocar la carne y las aves crudas en una bandeja o un plato.
- Esperar siempre a que las superficies lavadas (de trabajo, frigorífico) se sequen correctamente antes de colocar los alimentos.
- Lavar y desinfectar el cubo de basura y la zona de alrededor (ya que los desechos pueden haber caído fuera al arrojarlos). Puesto que la concentración bacteriana en el cubo de basura es elevada, es importante vaciarlo a diario y lavarlo con regularidad.
- Cambiar frecuentemente los paños de cocina y limpiarlos cuidadosamente. Un reciente estudio europeo (citado anteriormente) indica que una de cada tres personas encuestadas afirma cambiar todos los días el paño de cocina sucio por uno limpio y el 57% lo cambia al menos una vez a la semana.
No obstante, la escalofriante cifra de 21 millones de europeos (7%) declara que sólo cambia los paños de cocina cuando están completamente sucios o cuando se acuerda.
- Se debe prestar una atención especial a los estropajos. A pesar de que se consideran el mejor objeto para la limpieza, los estropajos pueden contener un gran número de bacterias debido a su constante humedad.
Para disminuir este foco potencial de dispersión de la contaminación, debemos cambiar los estropajos con frecuencia e impregnarlos con productos lavavajillas antibacterianos entre cada uso.
Sección de una listeria monocitogenes. Agente de la listeriosis o "enfermedad del frigorífico" (colores manipulados).
Asimismo, se recomienda utilizar toallitas desechables para las limpiezas rápidas.
Algunos consejos adicionales en caso de abandonar la casa temporalmente:
- Comprobar que no quedan productos perecederos, eliminar las migas y otros desechos que puedan atraer a insectos y favorecer el desarrollo bacteriano durante la ausencia.
- Lavar las superficies de trabajo.
- Si se desenchufa el frigorífico, es necesario limpiarlo, secarlo y dejarlo abierto.
- Lavar los paños de cocina, desinfectar los estropajos y los cepillos que queden alrededor del fregadero.
El cuarto de baño
El ambiente caluroso y húmedo del cuarto de baño favorece la proliferación de bacterias. Además, en las superficies de la ducha, la bañera y la cortina suele quedar una fina capa de agua jabonosa, que contiene una gran cantidad de bacterias corporales. Si las cortinas del baño son de tela, se pueden meter en la lavadora a baja temperatura.
En algunos países, como Francia, la gente suele utilizar una manopla durante el baño, No obstante, es conveniente saber que su estado húmedo casi permanente crea unas condiciones ideales para el cultivo bacteriano, Por lo tanto, se debe cambiar con frecuencia y escoger aquellas fabricadas con un material fino para que se sequen con mayor rapidez.
Algunos consejos prácticos- Limpiar y desinfectar regularmente la bañera, el lavabo y los aseos.
- No olvidar las puertas, los pomos, los bordes de la taza del retrete, la fontanería del lavabo y de la bañera.
- Extender las toallas después de cada uso para que se sequen.- Asignar una toalla diferente a cada miembro de la familia.
- Ventilar con regularidad la habitación para facilitar la evacuación del vapor de agua.
El lavado de la ropa
Recientemente, un grupo de científicos se ha interesado por los factores de riesgo que pueden contribuir a la propagación de las enfermedades infecciosas a través del lavado de la ropa.
Todo el mundo sabe que en los cuartos de baño y la cocina el riesgo de propagación microbiana es elevado. No obstante, casi nunca se menciona la ropa como vector potencial de contaminación.
Investigaciones recientes han demostrado que los microbios pueden pasar de un tejido a otro y de la superficie del tambor de la lavadora a la ropa que se va a lavar. Incluso las manos pueden contribuir a esta propagación al manipular la ropa mojada recién lavada. Desde hace años, se considera que los microbios se eliminan lavando la ropa con agua muy caliente.
Sin embargo, cada vez se utiliza el agua a una temperatura más baja y se le añade menos lejía para consumir menos energía, reducir la cantidad de agua (debido a la preocupación por el medio ambiente) y cuidar los tejidos modernos. Resultado: la manera en la que se lava hoy en día no destruye siempre todos los gérmenes presentes en los tejidos. Determinados gérmenes (procedentes de los alimentos, de nuestro cuerpo o de otros orígenes) pueden sobrevivir al ciclo de lavado y propagarse desde las manos a otras superficies. Entre ellos, se encuentran Staphylococcus aureus y el Klebsiella pneumoniae, dos gérmenes que se incluyen entre los tipos más comunes y difíciles de eliminar.
Según los microbiólogos, la cantidad de bacterias que sobreviven al lavado va en aumento. El uso de agua fría en lugar de agua caliente podría ser una de las causas principales. Si la ropa se lavara a 40° C presentaría una cantidad de bacterias 500 veces menor que antes del lavado. Si la misma ropa se lava a 30°C, la cantidad sería sólo 10 veces menor.
Aunque para una familia con un estado de salud perfecto los riesgos de contaminación son mínimos, las personas convalecientes pueden transmitir sus microbios o enfermar debido a su vulnerabilidad.
Asimismo, la ropa contendrá un mayor número de bacterias si seca al aire libre en lugar de en una secadora, ya que permanece mojada más tiempo.
Para controlar eficazmente la propagación de gérmenes potencialmente patógenos, debemos tener en cuenta los siguientes consejos:
- Antes de lavar, separar siempre los artículos "de riesgo", tales como la ropa interior, los paños de cocina, la ropa de bebé y artículos parecidos.
Aunque el número de personas que realiza esta clasificación varía considerablemente en función del país, la cifra se suele situar alrededor del 30% (un porcentaje bastante reducido si se tienen en cuenta los riesgos potenciales que conlleva el no realizar esta clasificación).
- Lavarse las manos con agua caliente jabonosa después de introducir la ropa en la lavadora y después de manipular la ropa mojada lavada.
Aunque es bastante frecuente que la población se lave las manos tras manipular la ropa sucia, es muy poco habitual que lo haga tras tocar la ropa mojada limpia, ya que existe la idea errónea de que la ropa lavada no contiene ningún microbio.
- Buscar los productos que eliminan de forma eficaz los microbios.
- Lavar la ropa sucia la antes posible, principalmente si se trata de ropa mojada (como las toallas de baño).
- No esperar a que las prendas estén muy sucias para lavarlas. Cuanto más elevado sea el nivel de bacterias antes de lavar la ropa, más probabilidad existe de que éstas no se eliminen totalmente tras el lavado.
La casa de un alérgico
El polvo de la casa representa un importante foco de alérgenos (sustancias responsables de las reaccionesalérgicas de las personas predispuestas), de los cuales los ácaros son los más numerosos. Los ácaros son unos bichos pequeños, imposibles de observar a simple vista, que viven sobre todo en los tejidos, la lana y las plumas. Los ácaros adoran el calor y la humedad. Se alimentan de minúsculos trozos de piel que las personas pierden todos los días (descamación). Los ácaros se suelen encontrar en las almohadas, en las viejas mantas de lana, en los juguetes de peluche, etc.
En la cama, el nivel de humedad es idóneo a causa de la transpiración (y los ácaros encuentran de qué alimentarse).
Aunque no vuelan, al hacer la cama, sacudir las mantas, pasar la aspiradora o mullir las almohadas se esparcen a través del aire de la habitación.
La inhalación de una concentración determinada de ácaros puede provocar manifestaciones alérgicas diversas, especialmente respiratorias: rinitis (estornudos repetidos, nariz congestionada, ojos llorosos) y asma.
El asma es una enfermedad de los bronquios, que reaccionan de manera exagerada ante la presencia de agentes irritantes. Esta hiperreactividad supone la contracción de los músculos bronquiales y la inflamación de la pared de los bronquios. En determinadas circunstancias (casos de esfuerzo, enfermedad o alergia), los músculos bronquiales se contraen brutalmente y reducen el paso del aire. Esto produce el ataque de asma, que se caracteriza por la dificultad para respirar, tos y una respiración silbante.
Para evitar estos ataques, además de la prescripción de un tratamiento de base, se deben poner en práctica las medidas que permiten eliminar las causas desencadenantes
Consejos prácticos para luchar contra los ácaros
Los ácaros se encuentran por todas partes, incluso en las casas más limpias. El alérgico a los ácaros enfermará menos (o nada) si se disminuye la presencia de estos alérgenos o se les elimina por completo.
Para ello, se pueden aplicar diversos métodos.
Se puede, por ejemplo:
- destruir los ácaros con la aplicación de temperaturas elevadas (lavar la ropa a más de 55°C). Asimismo, existen productos que los matan (los acaricidas)..
- limitar la proliferación de los ácaros reduciendo la humedad de la habitación y el calor del dormitorio (con lo cual resulta más difícil que sobrevivan y se multipliquen).
- aislar los ácaros utilizando fundas (específicas anti-ácaros), tales como las que se ponen alrededor de los colchones y las almohadas.
- eliminarlos con la ayuda de determinados productos que se comercializan en forma de toallitas y que resultan especialmente eficaces para capturar estos alérgenos.
En su defecto, se puede utilizar un trapo húmedo. La aspiradora es más eficaz que la escoba, siempre y cuando incluya un filtro que retenga los alérgenos. De no ser así, estas minúsculas partículas vuelven fácilmente a la atmósfera.
- reducir las superficies enmoquetadas de la casa.
En la era de la globalización, de la explosión económica de los nuevos mercados y de los incesantes descubrimientos científicos, el ser humano se siente protegido por los avances médicos. El desarrollo genera un sentimiento de seguridad, ya sea físico o material. Mientras que la economía, el empleo y las inquietudes de la vida diaria siguen siendo las preocupaciones que el hombre siente como reales, los problemas de higiene ya no parecen importantes.
Esto es un error porque, aunque la ciencia moderna ha logrado inmunizarnos contra las plagas de antaño, un pequeño descuido basta para reavivar la llama de los peligros microbianos (que pueden aparecer de numerosas formas).No es imposible, por tanto, que la tuberculosis, enfermedad que se creía en vías de desaparición, vuelva a aparecer de manera inquietante en Europa…
Situación actual
La OMS (Organización Mundial de la Salud) sabe perfectamente que resulta fundamental mantener una higiene adecuada. Los problemas relacionados con ésta se clasifican entre las plagas más importantes que afectan a una época de cambios y evoluciones.
Explosión demográfica
Se prevé que en el año 2050 existirán 9.500 millones de seres humanos en el planeta. Con un crecimiento de la población de casi 90 millones de individuos más cada año, el riesgo microbiano tenderá a aumentar debido a la contaminación entre las personas. A esto se añaden los riesgos derivados de la superpoblación existente en determinadas zonas del mundo.
Asimismo, los movimientos migratorios de personas o grupos constituyen un agravante del riesgo microbiano. Cerca de 110 millones de personas se desplazan (de forma provisional o definitiva) de un país a otro cada año, lo que aumenta el riesgo de propagación de nuevos microorganismos en zonas en las que no existían hasta entonces. El ritmo de dicha propagación será aún más rápido debido a que el 65% de la población mundial reside en las ciudades, que constituyen un medio favorecedor de la contaminación cruzada, tendencia que probablemente se confirmará en los próximos años.
Nuevos estilos de vida
El cambio en los estilos de vida acentúa también el riesgo de contaminación microbiana durante nuestra vida diaria.
El hombre consume alimentos de procedencia muy diversa sin adoptar las precauciones suficientes, teniendo en cuenta que en los países de origen, los estándares de higiene pueden ser diferentes. Por otro lado, las nuevas formas de cocinar, con periodos de cocción muy cortos, así como la tendencia de consumir alimentos crudos y congelados contribuyen al aumento del riesgo alimentario.
Además, confiado por la aparición de nuevos medicamentos en el mercado, el hombre consume una cantidad cada vez mayor de estos productos. No obstante, el aumento de las antibioterapias influirá directamente en la resistencia de los microbios a los tratamientos habituales.
La eficacia de los medicamentos disminuirá, al tiempo que crecerá el número de microbios de cualquier origen, debido a la explosión de los viajes. Millones de personas se desplazan por el mundo cada año, lo que multiplica enormemente la posibilidad de contaminar un lugar con microorganismos hasta entonces inexistentes, contra los que no están protegidos los organismos.
Grupos de riesgo
El número de personas inmunodeprimidas e inmunosuprimidas no para de crecer debido al aumento constante de la esperanza de vida, a la aparición de determinadas enfermedades y a terapias como los transplantes, en los que la medicación asociada origina una menor resistencia a las infecciones.
Entre estos grupos de población denominados "de riesgo" se incluyen también los bebés, cuyo sistema inmunitario no funciona correctamente hasta pasados unos meses, y las mujeres embarazadas (que deben procurar que nada afecte al desarrollo del feto).
Conocimientos microbiológicos
¿Qué se esconde detrás del término "amenaza microbiana"?
La investigación, así como los espectaculares avances alcanzados por ésta el siglo pasado, nos ha permitido identificar los peligros microbianos cotidianos. Especialmente, la investigación ha puesto de manifiesto que no siempre debemos relacionar microbio con enfermedad. De hecho, sólo un número reducido de microbios puede afectar gravemente a la salud. Se trata de los microbios patógenos. No obstante, la gran mayoría de los microbios son no patógenos y no suponen riesgo alguno para el hombre.
Para ser más exactos, determinados microbios son muy útiles, tales como aquellos que se encuentran en nuestra flora intestinal o en un gran número de productos alimenticios (los yogures, el pan o algunos quesos). Estos microbios purifican los desechos orgánicos o segregan sustancias con las que se elaboran medicamentos, por lo que constituyen una considerable aportación beneficiosa y contribuyen al desarrollo y bienestar de la sociedad.
Gran parte de los microbios están clasificados y, si aparece de forma regular algún tipo nuevo, éste se cataloga rápidamente (sobre todo si se trata de un microbio patógeno).
Por lo tanto, los microorganismos se pueden clasificar en varias familias:
· Bacterias: organismos unicelulares de formas variadas (cilíndricos, esféricos, alargados) que miden entre 1 y 2 micrómetros y contienen un único cromosoma. Para multiplicarse, aumentan su tamaño y se parten en dos. (P. ej.: estafilococos, enterococos, estreptococos...)
· Virus: su tamaño oscila entre 0,03 y 0,3 micrómetros. Compuestos de una pared geométrica (cápside) y de ácido nucleico (ADN o ARN), no tienen vida autónoma y se multiplican al inyectar su contenido nucleico en el ADN de células huésped (en las que se reproducirán los nuevos virus). (P. ej.: poxvirus, virus del Herpes simple, virus del Papiloma…).
· Hongos: de tamaño muy variado, los hongos microscópicos son organismos multicelulares o unicelulares (las levaduras están formadas por una única célula). Aunque son parecidos a las plantas, no contienen clorofila. Algunos viven en simbiosis con sus huéspedes, mientras que otros son parásitos difíciles de eliminar. Generalmente, se multiplican por esporulación. (P. ej.: levaduras, oidios…).
· Priones: origen de numerosos interrogantes, los priones sólo son cadenas peptídicas compuestas por unos 250 aminoácidos. Se caracterizan por la capacidad que tiene la forma patógena de transmitir sus propiedades, a través de interacciones proteína-proteína, a la Isoforma normal de la propia proteína. Esta característica se puede manifestar en los mamíferos a través de una infección y una destrucción selectiva de sus células nerviosas. Los conocimientos que se poseen acerca de los priones todavía no son suficientes para caracterizar su modo de desarrollo...
· Protozoarios: son microorganismos unicelulares complejos, que pueden medir entre 3 y 40 micrómetros. Contienen sistemas específicos para la toma y la digestión de alimentos, así como para la locomoción. Para completar su ciclo de reproducción deben, por lo general, habitar como parásitos en varios huéspedes diferentes. (P. ej.: tripanosomas, leishmanias, amebas…)..
· Parásitos: los parásitos no forman una familia. Este término engloba el conjunto de microorganismos y de organismos que se desarrollan aprovechándose de un individuo huésped. Entre éstos se encuentran varios hongos, determinadas algas, así como animales de diversos tamaños, tales como los piojos, los ácaros o los gusanos. (P. ej.: cándidas, sarnas, tenias, duelas...).
Medio ambiente
Todos estos organismos se desarrollan sin problemas en condiciones de temperatura normales, ya sea en un medio acuoso (el agua contaminada es el vector de infección más importante registrado) o en el aire. Respecto a este punto, debemos advertir que las diferentes tecnologías modernas (tales como la climatización) aumentan la diseminación aérea de los microbios y de las moléculas alérgenas, cuyo impacto sobre la población aumenta de forma constante.
Objetivos
Aunque la situación es complicada, existen diversas soluciones. Basta con que todos conozcamos un poco mejor los problemas relacionados con la higiene. Por lo tanto, se debe poner en marcha un programa de concienciación colectiva, basado en una transmisión de información eficaz y una educación que aporte las nociones fundamentales de higiene.
Sensibilizar a la población sobre los diferentes tipos de higiene diaria y los riesgos existentes: los cuatro siguientes grandes bloques, relacionados con la higiene diaria, exigen que se aplique un comportamiento razonado muy sencillo.
La higiene corporal
Pieza clave de la higiene en general, ya que el cuerpo es el origen y el punto de destino de numerosas enfermedades. Una correcta higiene corporal permite evitar un gran número de patologías.
La higiene doméstica
La higiene doméstica resulta esencial en aquellos países en los que la población suele pasar más de tres cuartas partes del tiempo en casa.
La higiene alimentaria
Ya sea en casa, en el sector industrial o en la restauración, este tipo de higiene se debe convertir en un comportamiento reflejo que permita evitar la proliferación de nuevos riesgos alimentarios.
Finalmente, en relación con el deseo creciente de tener animales domésticos, no debemos ignorar los posibles riesgos que esto conlleva (que pueden aparecer ante el mínimo descuido de las reglas higiénicas básicas).
La higiene alimenticia
La mayoría de los casos de intoxicación alimentaria se deben a errores en la higiene alimentaria. El número de intoxicaciones de este tipo aumenta de forma constante.
Las intoxicaciones alimentarias han aumentado de forma notable desde hace veinte años.
número de intoxicaciones alimentarias
Este aumento se debe a:
· Una mejor detección de las contaminaciones producidas por bacterias.
· Una mayor cantidad de productos contaminados, debido a la industrialización de la producción agroalimentaria y a la centralización de los sistemas de distribución.
· Una higiene controlada de forma insuficiente en los diferentes niveles de la cadena alimenticia.
· Aunque el riesgo de los consumidores es muy reducido, sería aún menor si se aplicaran algunas normas de higiene simples y eficaces. Evidentemente, estas normas de higiene no sólo conciernen a productores y distribuidores, sino también a cada uno de los consumidores.
Situación actual
Los alimentos de riesgo
Entre las causas de contaminación, aparecen principalmente los siguientes alimentos
los huevos y sus derivados, que provocan aproximadamente 1/3 de las intoxicaciones,
las aves y en especial el pollo,
los alimentos que se consumen crudos.
a) Los huevos y sus derivados
Según el departamento de agricultura norteamericano, unos 2,3 millones de los 50 mil millones de huevos producidos cada año están contaminados por Salmonela enteritidis. Actualmente, se desarrollan dos vías de investigación: la vacuna para los pollos y la pasteurización de los huevos. No obstante, la prevención se basa principalmente en el mantenimiento de la cadena de frío y en el respeto máximo de las fechas de caducidad.
b) El pollo
No trataremos en este apartado las contaminaciones debidas a contaminantes orgánicos tales como la Dioxina (que ha abarcado recientemente los medios de comunicación), ya que es un tipo de contaminación accidental. Sin embargo, el pollo es portador frecuente de bacterias: la salmonela. La presencia de la salmonela no constituye en sí un riesgo especial, ya que el pollo casi siempre se consume cocinado.
No obstante, el pollo suele contaminar en la cocina otros alimentos que no se consumen crudos a través de la salmonela que transporta.
Esta contaminación se puede realizar de las siguientes formas:
- directamente: el pollo se encuentra en contacto directo con otros alimentos (por ejemplo, en el frigorífico).
- a través de las superficies que estarán posteriormente en contacto con otros productos alimenticios.
· El pescado
Algunos de estos parásitos (tales como los Anisakis) pueden reproducirse o sobrevivir en el intestino humano después de consumir pescado crudo. El anisakis es una lombriz que vive en el estómago de los mamíferos marinos (delfines, ballenas...). Se elimina a través de los excrementos de los animales y se reproduce a partir de huevos que se abren en el agua. A continuación, los pequeños crustáceos ingieren las larvas y, a su vez, los peces ingieren a estos crustáceos. La mayoría de las especies pueden resultar afectadas (arenque, caballa, atún, salmón...).La enfermedad se manifiesta en el ser humano unas horas después de ingerir pescado que contenga parásitos (dolores gástricos, vómitos...).A modo de prevención se debe adoptar una serie de medidas básicas: se debe cocinar el pescado a 70°C, o bien, congelarlo durante algunos días a -20°C si se va a consumir crudo
La opinión de la Organización Mundial de la Salud sobre este tema es clara: "actualmente, no se puede proporcionar a los consumidores carne cruda ni aves libres de agentes patógenos...". Por lo tanto, cada uno de nosotros debe adoptar las medidas recomendadas: una cocción adecuada de los alimentos, así como una higiene rigurosa con el objetivo de no contaminar otros alimentos que se consumen sin cocinar.
c) Los alimentos que se consumen crudos o poco cocidos
· La carne
La contaminación superficial no afecta a la carne que no se ha picado, ya que la cocción la elimina fácilmente. Sin embargo, si la carne está picada, la contaminación se distribuye por toda la pieza. Sólo se eliminarán las bacterias si se cuece perfectamente.
Por otro lado, es necesario recordar que la carne picada ultracongelada se debe cocer sin descongelarla previamente para evitar así que aumente el riesgo de multiplicación bacteriana en el alimento.
· Las frutas y las verduras
Raras veces son motivo de intoxicación. De hecho, los alimentos que consumimos casi nunca son nocivos en sí mismos (si bien algunas frutas exóticas suelen provocar alergias). No obstante, pueden desarrollar toxinas si no se consumen a tiempo. El riesgo principal procede de la contaminación por parte de un agente patógeno externo, ya sea en el momento del cultivo o durante su manipulación. .
Las alergias
Las alergias alimentarias representan aproximadamente un 2% del número total de alergias. Sin embargo, la gravedad de algunas crisis y, en particular, el riesgo anafiláctico (potencialmente letal) nos obliga a ser prudentes. Prudentes no sólo ante productos exóticos (kiwi, litchi, mango, papaya…) con propiedades alérgicas frecuentes, sino también ante posibles alérgenos ocultos en otros alimentos.
El cacahuete, por ejemplo, es el alérgeno alimenticio más extendido y aparece bajo múltiples formas y en diversos productos. Su concentración suele ser muy reducida y no se indica en el envase. No obstante, dicha cantidad basta para provocar una reacción alérgica. Los alimentos que se suelen encontrar entre los casos de alergias alimentarias son las nueces, la leche, los huevos o los crustáceos. Asimismo, la manipulación de los alimentos en el momento del envasado ha extendido el uso (por razones de higiene) de los guantes de látex, que se pueden convertir en un alérgeno alimenticio oculto.
Datos microbiológicos
Los microorganismos patógenos
Existe una increíble variedad de microorganismos en la comida (tanto en la superficie como en el interior). La Organización Mundial de la Salud ha registrado más de 250 tipos de infecciones alimentarias. Los casos más recientes de infecciones se suelen deber a dos tipos de bacterias: la salmonela y la listeria.
a) La salmonela
La presencia de la salmonela en la naturaleza está muy extendida. Aunque puede afectar a todo el reino animal, se detecta particularmente en las poblaciones avícolas. Se encuentra en el aparato digestivo del hombre y de los animales, los cuales contaminan el medio exterior a través de los excrementos. Estas bacterias patógenas específicas provocan enfermedades tras la ingestión de agua o de alimentos contaminados por los excrementos (contaminación de tipo feco-oral). La salmonela es una de las principales causas de mortalidad infantil en los países en vía de desarrollo y constituye un riesgo permanente en los países industrializados
En la mayoría de los casos, la salmonela ocasiona toxi-infecciones alimentarias derivadas de la ingestión de alimentos (huevos crudos o poco cocinados, mayonesa, dulces con crema, patés, carnes) contaminados por este tipo de bacteria; los huevos y sus derivados son los principales responsables de dichas intoxicaciones. Al ingerir un alimento en el que ha proliferado la presencia de salmonelas, se puede producir una colonización de la mucosa intestinal si el inóculo supera la capacidad de defensa del aparato digestivo (correspondiente a una dosis mínima infecciosa de 105, en general). Los signos de contaminación más frecuentes son vómitos y diarreas, que suelen desaparecer en un plazo de 2 a 5 días. No obstante, durante la lactancia, en estados de inmunodepresión o la vejez, la infección se puede manifestar de forma más grave.
b) Listeria monocitogenes
La presencia de estas bacterias telúricas está muy extendida en el medio ambiente (suelo, vegetación, agua dulce y salada) y resultan especialmente resistentes al medio exterior (varios años a más de 4°C). En los alimentos, la listeria monocitogenes se encuentra generalmente en los productos lácteos (cuya contaminación suele ser elevada): leche cruda (45% de contaminación), queso (de leche cruda o leche pasteurizada).
La pasteurización realizada correctamente destruye la listeria: la contaminación después de la pasteurización se puede atribuir a una falta de higiene en el momento de la curación. Asimismo, la listeria monocitogenes se puede encontrar en los productos cárnicos (contaminación del 41% en la carne picada ultracongelada, 32% en los embutidos crudos, 60% en los pescados ahumados). Estas bacterias se desarrollan a una temperatura inferior a 4°C. De ahí los problemas para la conservación prolongada de estos productos alimenticios. El desarrollo de una infección provocada por la listeria depende de la asociación de diferentes factores: la virulencia específica de determinadas cepas, una contaminación por un inóculo , masivo, el estado inmunitario del huésped La vía de entrada está en el aparato digestivo.
La listeriosis es una enfermedad que afecta tanto al hombre como a los animales. La listeriosis se manifiesta principalmente en:
- las mujeres embarazadas. Aunque no resulta peligrosa para la madre, provoca abortos y partos prematuros de niños infectados que sufren septicemia precoz.
- los ancianos y las personas con inmunodepresión. La tasa de listeriosis en estos casos es 300 veces superior a la de la población normal.
El uso de los microorganismos en la alimentación
Determinadas bacterias desempeñan una función completamente beneficiosa en el terreno alimenticio. Hasta el descubrimiento de Louis Pasteur, no se sabía cómo se transformaba el zumo de la uva en vino y el agua y la harina en pan, aunque el hombre los fabricaba desde hacía mucho tiempo. Pasteur, a lo largo de sus trabajos sobre la fermentación, demostró que los responsables de este fenómeno son los microorganismos. Observó con un microscopio las sustancias fermentadas y comprobó cómo aparecían y se multiplicaban unos pequeños glóbulos en la superficie de la leche agria. Al introducir un cultivo de estas muestras en leche fresca, se produjo la aparición inmediata de una fermentación láctica. Comprobó paulatinamente que la leche, el zumo de la uva y la harina hidratada no fermentaban si no entraban en contacto con los microorganismos que transporta el aire. Si faltaba oxígeno, que les permitiera desarrollarse, descomponían o "degradaban" parcialmente las moléculas orgánicas (de las cuales la más frecuente es la glucosa). Por lo tanto, la fermentación es una degradación parcial y el producto resultante (alcohol etílico, ácido láctico…) transforma el gusto y la textura del alimento.
a) El yogur
Desde 1908, los microbiólogos reconocen los beneficios de las bacterias lácticas. El farmacéutico español Daniel Carasso (de cuyo nombre deriva "Danone") pensó que quizás nuestra alimentación diaria se podría beneficiar de la leche fermentada que facilita la digestión. En 1929 elaboró el primer yogur industrial. De todos los alimentos fermentados, es el más simple. Se mezcla leche (hervida o esterilizada) y bacterias en un recipiente, y se aplica la temperatura adecuada.
b) La fabricación del queso
A modo de ejemplo: la elaboración del roquefort. Se fabrica a partir de leche de oveja. Ésta se calienta a una temperatura de 32°C y se mezcla con el cuajo (un compuesto formado por dos enzimas, una de las cuales, la pepsina, se encuentra de forma natural en el estómago de los terneros jóvenes). Esta enzima transforma la leche con la que estos animales se alimentan para facilitar su digestión. Durante este paso, se añade a la leche un hongo microscópico perteneciente al grupo de los mohos, llamado Penicillium roqueforti. Tras escurrir el queso, se deja curar en las cuevas. Las cuevas constituyen un microclima ideal para el desarrollo de este hongo: presentan una temperatura constante de 8°C y un nivel de humedad elevado.
El encargado de curar el queso agujerea el roquefort para que el gas carbónico producido por la fermentación se libere por los pequeños orificios.El crecimiento de este microbio es tan rápido que hay que ralentizarlo, para evitar que acabe con todo el queso.
Por lo tanto, es necesario envasar cada trozo de roquefort en papel de aluminio para detener el paso del oxígeno. Al privarlo de oxígeno, el ritmo de desarrollo de los microbios se reduce. Su multiplicación, por lo tanto, resulta más lenta. .
c) La levadura
Las propiedades de la levadura se basan en el fenómeno natural de la fermentación, descubierto y utilizado desde la antigüedad. No obstante, fue entre 1857 y 1863 cuando Louis Pasteur demostró el papel de la levadura como microorganismo responsable de la fermentación. El consumidor conoce principalmente dos tipos de levadura:
- la levadura de panadería (un hongo microscópico llamado Saccharomyces cerevisiae), que se utiliza especialmente en la fabricación del pan. En presencia de oxígeno, las levaduras transforman los azúcares en agua y en gas carbónico. Cuando se añade la levadura a la harina rica en gluten, el gas carbónico formado se concentra en el gluten y esto hace que suba la masa.
- la "levadura química" (un polvo blanco a base de un derivado de carbonato de sodio, generalmente), que reacciona en contacto con el agua y el calor desprendiendo gas carbónico, lo que hace que suba la masa. Si bien, esta "levadura" no guarda relación alguna con la fermentación ni con la intervención de microorganismos. No se puede utilizar este tipo de "levadura" en la fabricación del pan porque la cantidad de gas carbónico generada es reducida y no permite obtener la textura ligera y esponjosa del pan. .
Los diferentes elementos que intervienen en la cadena alimenticia
El sector industrial
a) El control
En todos los niveles de la cadena alimenticia se efectúa un control extremadamente riguroso para reducir los riesgos de contaminación. Los diferentes agentes que intervienen actúan conjuntamente para eliminar los posibles riesgos de contaminación alimentaria en las cadenas de producción y de conservación. La directiva europea 93/43, referente a "la higiene de los productos alimenticios", obliga a la industria a respetar los principios generales de higiene y a realizar sus propios controles internos. Como único responsable en el plano jurídico de la calidad de los alimentos que introduce en el mercado, el sector industrial debe realizar sus propios controles basándose en el principio del método HACCP (Análisis de los riesgos y puntos esenciales para su control). Este método consiste en determinar, a lo largo de la cadena de elaboración del producto, aquellas etapas en las que se puede producir un riesgo alimentario (contaminación bacteriana, mantenimiento de la cadena de frío...). Asimismo, supone la puesta en práctica de un proceso de control de dichas etapas (comprobaciones de la temperatura, del grado de humedad, del pH , análisis microbianos...). Un fallo en uno de estos eslabones de la cadena de transformación puede afectar a todo el proceso. Asimismo, este análisis debe comprender el recorrido que sigue el producto desde que sale de la fábrica hasta su consumo.
Un sistema de seguimiento perfectamente implantado permite advertir a los comerciantes y a los consumidores de que deben devolver con la mayor brevedad todas las partidas sospechosas en caso de riesgo alimentario. No obstante, siempre existe en el sector industrial el riesgo de que se produzca algún fallo (por lo general, de origen humano). La cadena de la higiene se puede romper si la limpieza de las instalaciones es deficiente o un trabajador no se lava las manos adecuadamente... La contaminación bacteriana se suele producir por este tipo de causas.
b) La pasteurización
El sector industrial utiliza de forma intensiva el procedimiento de la pasteurización para reducir los riesgos de contaminación. Este proceso consiste en calentar el producto final o uno de sus componentes durante algunos minutos, a una temperatura de entre 55 y 70°C. Este método destruye los microbios sin alterar la composición, el sabor y el valor nutritivo del líquido, a la vez que optimiza su conservación. Se aplica a productos como la leche, la cerveza y, en ocasiones, el vino.
Cuando estudiaba las alteraciones del vino y la cerveza, Louis Pasteur averiguó que éstas se debían a un fermento específico. Si se calentaban estos productos a una temperatura de 55°C, dichas alteraciones desaparecían. Este método, que se aplica principalmente a los líquidos, se conoce mundialmente con el nombre de “pasteurización” (el término data de 1887).
c) Las intoxicaciones colectivas
En caso de que se produzca una intoxicación alimentaria colectiva cuyo origen se deba posiblemente a un determinado producto o alimento, los especialistas en higiene alimentaria realizarán una investigación para averiguar las causas. A continuación, comunicarán los resultados a los servicios pertinentes, a los que avisarán para que se debata la implementación de un plan a gran escala.
La higiene alimentaria doméstica
La mayoría de las investigaciones revelan que el 50% de las intoxicaciones alimentarias domésticas se deben a las medidas higiénicas incorrectas que se aplican en el hogar. En ocasiones, el consumidor no posee un conocimiento adecuado sobre los riesgos de contaminación existentes en el hogar. No obstante, un conocimiento de estos riesgos y un acatamiento más estricto de las normas de higiene influiría de forma significativa en la incidencia de este tipo de intoxicaciones.
Por lo tanto, resulta de vital importancia comprender los mecanismos de la contaminación y conocer algunas normas básicas.
a) El frío no destruye los gérmenes
Determinados microorganismos resisten perfectamente las bajas temperaturas. Un producto contaminado no mejorará con sólo refrigerarlo. El frío simplemente ralentiza o detiene la proliferación de los gérmenes. Por lo tanto, el frigorífico conserva los alimentos, pero no los esteriliza. Respecto al frigorífico, es necesario saber que:
- se debe lavar y desinfectar regularmente ya que, p. ej., si un pollo porta bacterias, puede contaminar todo lo que se encuentre en el interior del frigorífico.
- no se debe llenar en exceso, para facilitar la circulación del aire frío.
- los alimentos crudos se deben guardar separados de los alimentos cocinados para evitar la contaminación cruzada.
- se debe examinar regularmente para garantizar que su temperatura interna se ajusta a la recomendada para la conservación de los alimentos.
Asimismo, los alimentos que no necesitan refrigeración se deben conservar de acuerdo con las condiciones óptimas indicadas en sus respectivos envases (que suelen recomendar la conservación en un lugar seco, fresco y protegido de la luz).
La fecha de caducidad de los alimentos se debe respetar cuidadosamente. Se denomina "fecha de caducidad" a la fecha a partir de la cual un producto no se debe utilizar, ya sea por razones de seguridad o de eficacia. La fecha límite de consumo (FLC) de la carne picada envasada, por ejemplo, varía de 4 a 10 días según el tipo de envase. Para la leche pasteurizada fresca, el plazo es de 7 días como máximo (puede variar de un país a otro). En cualquier caso, la fecha de caducidad de los productos envasados se reduce de forma considerable si el envase se halla deteriorado o si el producto se ha salido de éste.
Los alimentos se deben conservan siempre a las temperaturas indicadas en sus respectivos envases. Asimismo, nunca se debe congelar un alimento descongelado ni consumir alimentos que se hayan vuelto a congelar.
b) La cocción, una gran aliada contra las bacterias
Cocer un alimento es una excelente forma de limitar la proliferaciones microbianas. No obstante, debemos tener presente que la cocción no elimina todos los microorganismos. Para que la cocción elimine el riesgo bacteriano, se debe realizar a una temperatura suficientemente elevada durante la cantidad de tiempo necesaria.
- La salmonela, principal causa de intoxicaciones alimentarias, se destruye a una temperatura de 65°C, aplicada durante 15 minutos, o a 80°C durante10 minutos.
- La listeria, responsable de la listeriosis, se multiplica a temperaturas comprendidas entre 3 y 8°C; de ahí los problemas para la conservación prolongada de los productos alimentarios. Este tipo de bacteria sólo se destruye a temperaturas de 65°C o superiores.
Por lo tanto, aunque la seguridad absoluta resulta difícil de lograr, podemos acercarnos a este objetivo si aumentamos el tiempo de cocción y la temperatura. No obstante, una cocción excesivamente prolongada puede afectar al gusto de los alimentos e incluso a su valor nutricional, ya que reduce notablemente el contenido en vitaminas. Las vitaminas no resisten bien las temperaturas elevadas, por lo que aquí, como en todo, se debe aplicar un razonable término medio.
La cocción con el horno microondas no siempre consigue eliminar los microorganismos. Las radiaciones electromagnéticas no recalientan las moléculas de agua por igual. Algunas zonas se quedan mas frías que otras y esto permite que sobrevivan los microorganismos.
Las nuevas tendencias en el ámbito culinario apuestan por los alimentos crudos y las cocciones muy breves, lo que entraña un mayor riesgo microbiano. En estos casos se debe vigilar de forma más estrecha el origen, la frescura y la preparación de los alimentos utilizados.
El número de bacterias en un alimento se duplica cada 15 minutos aproximadamente, en unas condiciones de temperatura y de humedad similares a las ambientales. Por lo tanto, se recomienda consumir rápidamente cualquier plato elaborado que no se vaya a cocer o que no se haya conservado en lugar frío.
c) Rigor en la higiene
La cocina constituye el lugar de la casa más sensible a los microbios. La cantidad y la variedad de microorganismos presentes en este espacio superan con diferencia las de otras habitaciones. Esta concentración de bacterias en la cocina se debe al constante tránsito de los diferentes miembros de la familia, así como a la diversidad de los alimentos manipulados.
Estos microbios se depositan sobre todas las superficies y provocan contaminaciones cruzadas, que son aquellas transmitidas por un objeto (tal como un utensilio de cocina) o por las manos. Las normas de higiene en la cocina se deben centrar en los siguientes puntos :
- Lavarse las manos antes de tocar un producto alimenticio.
- Lavar los paños de cocina con frecuencia, ya que siempre están más o menos húmedos y se suelen utilizar para secar las manos o la vajilla. Se recomienda tener un paño diferente para cada uso y utilizar el papel absorbente siempre que sea posible.
- Evitar en la medida de lo posible las tablas de cortar, las ensaladeras y las espátulas de madera. Éstas conservan la humedad en sus estrías, lo que las convierte en lugares propicios para la proliferación de las bacterias.
- Los animales domésticos no deben acceder a la mesa de la cocina.
- Se deben lavar los utensilios de cocina cada vez que se vaya a preparar un alimento diferente.
- Se debe lavar la mesa o las superficies de trabajo después de manipular cada alimento. No basta con pasar una bayeta: debemos lavar la superficie con un producto detergente y, a continuación, aclarar antes de secarla.
- La bayeta constituye un foco de proliferación de microbios, ya que casi siempre está húmeda. Las bacterias se reproducen de manera espectacular en este medio tan propicio. Por lo tanto, se debe desinfectar las bayetas regularmente con lejía o con un lavavajillas que evite la proliferación de las bacterias.
Control de la procedencia
El consumidor debe conocer el origen de los alimentos que consume. Aunque la procedencia no garantiza siempre la seguridad alimenticia, proporciona información que puede ser útil en el caso de riesgo de epidemias en las zonas de procedencia de los productos
Control de la fecha de caducidad
Las fechas de caducidad se aplican a todos o casi todos los alimentos. Como mínimo, el consumidor debería respetar estas fechas para limitar los riesgos de intoxicaciones. Rebasar esta fecha representa un riesgo variable para el consumidor. En la carne, las aves y los huevos, puede variar el gusto del producto sin representar riesgo alguno para la salud. No obstante, resulta más prudente adoptar una postura firme respecto a estas fechas y respetarlas en todo momento.
Control durante la preparación
A continuación, se proporcionan algunas normas simples y eficaces que siempre se deben aplicar para cocinar con toda seguridad
- La cocina y los utensilios deben estar perfectamente limpios y deben lavarse entre receta y receta.
- Los alimentos se deben guardar en las condiciones específicas (en el frigorífico, en el congelador o a temperatura ambiente...). Se debe evitar en todo momento que entren en contacto unos con otros para eliminar cualquier posibilidad de contaminación (especialmente cuando unos se ingieren cocidos y otros crudos).
Control de conservación
Hay que respetar siempre las indicaciones de conservación que aparecen en los envases, así como la cadena de frío.
En caso de duda, el consumidor debe desechar el producto.
Objetivos
La higiene alimentaria ha progresado extraordinariamente durante los últimos diez años. No obstante, todavía queda mucho por hacer en este aspecto para poder lograr una mejora que produzca una cambio significativo en la salud. Este progreso se conseguiría a través de una educación adecuada y de comportamientos adaptados a todos los niveles de la cadena alimenticia. Es necesario adoptar las reglas de control siguientes:
Fichas de actividades pedagógicasHigiene alimenticia
Nivel 1
Ficha n°1
Ficha n°2
Ficha n°3
Ficha n°4
Higiene doméstica
Durante estos últimos años, un determinado número de acontecimientos ha demostrado la importancia de la higiene doméstica en la cadena de transmisión de las infecciones
Entre otros, se pueden mencionar los siguientes:- la creciente incidencia de las infecciones intestinales, debidas generalmente a una higiene insuficiente (de los alimentos o de la cocina),
- la presencia cada vez mayor en los hogares de personas pertenecientes a los grupos de riesgo (inmunodeprimidos, ancianos, recién nacidos, etc.),
- la aparición de nuevas variedades de bacterias patógenas, tales como la Escherichia coli, que provoca una enfermedad cuyos síntomas son dolores abdominales y una diarrea acuosa que se puede convertir en sangrienta (colitis hemorrágica).
- la globalización del comercio de los productos alimenticios,
- los riesgos relacionados con los viajes y con los movimientos de población,
- la aparición de nuevas patologías y la reaparición de otras,
- el escaso conocimiento del público de los riesgos relacionados con la falta de higiene.
- la desaparición de las grandes campañas sobre higiene que se llevaban a cabo en la primera mitad del siglo XX,
- la resistencia a los antibióticos, que se considera uno de los problemas principales que afectan a la salud pública.
Escherichia coli en división con presencia de fimbrias. Huésped habitual presente en el tubo digestivo. Determinadas cepas son patógenas y provocan infecciones urinarias. Bacterias frecuentemente utilizadas por los genetistas (colores manipulados).
Estudio europeo sobre la higiene doméstica
Resulta sorprendente constatar que 9 de cada 10 personas consideran que el orden favorece el mantenimiento de la higiene de la casa. Aunque la organización y el orden no influyen apenas en este aspecto, sí es cierto que el desorden favorece la acumulación de suciedad y de gérmenes en los rincones donde resulta difícil limpiar. Para reducir los riesgos para la salud, la única solución consiste en eliminar los gérmenes usando técnicas y productos de limpieza eficaces.
A pesar de algunas diferencias culturales poco significativas, la mayoría de la población europea conoce perfectamente el mensaje fundamental y primera norma de la higiene doméstica (lavarse las manos con regularidad).
Resulta asombroso comprobar que, habiendo aumentado un 400% la frecuencia de las intoxicaciones alimentarias en determinados países europeos desde comienzos de los años ochenta, unos 15 millones de europeos ignoran que es esencial adoptar una correcta higiene en el hogar para prevenir enfermedades. Aunque esta cifra sólo representa el 5 % de la población de los países donde se ha realizado la encuesta, este desconocimiento no deja de resultar sorprendente si tenemos en cuenta que ha pasado más de un siglo desde que Louis Pasteur descubrió la multiplicación y diseminación de los gérmenes, y la influencia de estos fenómenos en la contaminación.
Al preguntar de forma más precisa a los encuestados acerca de los lugares de la casa donde ellos consideran que se encuentran los gérmenes, se puede apreciar que los conocimientos no se corresponden con los comportamientos. Las respuestas demuestran un amplio consenso en todos los países al considerar el aseo como el lugar de la casa donde se concentran más gérmenes, muy por delante de las superficies sobre las que se preparan los alimentos y los paños de cocina.
Escherichia coli en división con presencia de fimbrias. Huésped habitual presente en el tubo digestivo. Determinadas cepas son patógenas y provocan infecciones urinarias. Bacterias frecuentemente utilizadas por los genetistas (colores manipulados).
En realidad, aunque es cierto que en los aseos pueden existir numerosos gérmenes patógenos como los colibacilos, el riesgo de contaminación al que nos exponemos es mucho menor que cuando utilizamos un paño de cocina sucio. Es interesante observar que el paño de cocina ocupa sólo un tercer puesto entre los objetos domésticos considerados de riesgo.
Los españoles parecen dar aún menos importancia a los riesgosrelacionados con los paños de cocina sucios, ya que sitúan este factor en un séptimo puesto (entre 10 opciones propuestas).
Clasificación de los riesgos
En la casa existen numerosas zonas propicias para la contaminación y el desarrollo bacteriano:
una clasificación realizada recientemente señala cuatro tipos de peligros de contaminación, organizados en función de los factores que los originan.
Entre ellos, se encuentran:
- Los focos de concentración. Corresponden a todas las zonas húmedas de la casa, en las que se desarrollan principalmente los microbios. Se incluyen entre estos focos los sifones, la taza del retrete, el fregadero, el escurreplatos, etc. Aunque es frecuente que estas zonas estén colonizadas, basta con descontaminarlas de forma regular para limitar el riesgo microbiano, ya que en dichos focos se suelen utilizar líquidos limpiadores y los gérmenes están localizados.
- Los diseminadores. Se trata de los utensilios utilizados para la limpieza, en los que se desarrollan los microorganismos. Se incluyen, entre otros, estropajos, bayetas, manoplas, toallas, paños y cepillos. Estos objetos favorecen el desarrollo de microorganismos debido a que están siempre contaminados y húmedos. Asimismo, constituyen unos vectores extremadamente importantes de contaminación cruzada, ya que son utilizados por todos los miembros de la familia. Dado que el riesgo de contaminación es elevado, es preciso desinfectarlos con frecuencia, especialmente después de cada uso.
- Las superficies en contacto con las manos o los alimentos. Son unos vectores potentes de contaminación cruzada, ya que concentran y diseminan gérmenes de todo tipo. Las superficies que sólo están en contacto con las manos son: los pomos de las puertas, las tapas de los retretes, las bañeras, los teléfonos, etc. Las superficies que están en contacto con las manos y los alimentos son: las tablas de cortar, las superficies de trabajo, los frigoríficos, los utensilios de cocina, etc.
- El resto de superficies. En esta última clase se incluyen los suelos, las alfombras, las superficies del comedor y de los dormitorios, los muebles y aquellos objetos cuya exposición a la contaminación es menor.
La casa
En Estados Unidos, la población pasa de media un 90% de su tiempo en casa (según la agencia EPA). Este estudio plantea una serie de cuestiones sobre los riesgos vinculados al estilo de vida sedentario, al tiempo que destaca la importancia de la higiene de la casa. En Europa, no obstante, la proporción de tiempo que se pasa en casa “sólo” alcanza el 75%. La casa, además de ser un lugar para el descanso, constituye un centro de comunicación, de estudio, etc. Gracias a la unión de la televisión, la informática, Internet y el resto de tecnologías modernas, el individuo puede lograr todo lo que desea sin salir de casa. La hospitalización en el domicilio (hecho cada vez más frecuente), así como la convivencia de ancianos en el hogar, exige una higiene más intensiva para evitar que estos grupos de personas más vulnerables se infecten.
Las medidas de higiene se aplican para reducir la contaminación de las diferentes superficies (incluidas las manos) hasta un nivel que no perjudique a la salud. No se trata de esterilizar el medio en el que vivimos, sino de reducir la cantidad de agentes patógenos que en él existen (a los que estamos expuestos constantemente), de modo que no resulten perjudiciales para nuestra salud ni para la de aquellos que nos rodean.
La cocina
Una cifra que se debe conocer es la que indica el grado de contaminación del fregadero de la cocina, 100.000 superior a la del cuarto de baño (que la gente suele mencionar espontáneamente como el lugar más contaminado de la casa). Existen diversos factores que muestran la importancia de las medidas de higiene en la cocina:
- es la habitación más frecuentada por todos los miembros de la familia.- el 40% de los casos de intoxicaciones alimenticias declaradas tienen como origen la casa y no el restaurante.
- los estudios realizados en las últimas décadas revelan la presencia de agentes patógenos en la mayoría de los hogares. - la preparación de un pollo que contenga salmonela (lo cual suele suceder), puede contaminar la cocina, incluidos los utensilios utilizados, la superficie de trabajo, el fregadero, las puertas de la cocina, el frigorífico.
Salmonela. Bacteria responsable de la salmonelosis (la zoonosis más extendida) y de toxi-infecciones alimentarias (contaminación por ingestión de alimentos mal cocinados). Colores manipulados.
Algunos consejos básicos- Lavarse bien las manos antes de tocar los alimentos. Esta medida se debe aplicar siempre, especialmente después de acariciar un animal doméstico o haber ido al aseo. En caso de herida, cubrirla con un vendaje hermético.
- Comprobar que el fregadero y las superficies que lo rodean se limpian con regularidad.
- Mantener constante la temperatura del frigorífico (entre 0 y 4°C) y limpiarlo siempre que sea posible, al igual que las alacenas. Colocar la carne y las aves crudas en una bandeja o un plato.
- Esperar siempre a que las superficies lavadas (de trabajo, frigorífico) se sequen correctamente antes de colocar los alimentos.
- Lavar y desinfectar el cubo de basura y la zona de alrededor (ya que los desechos pueden haber caído fuera al arrojarlos). Puesto que la concentración bacteriana en el cubo de basura es elevada, es importante vaciarlo a diario y lavarlo con regularidad.
- Cambiar frecuentemente los paños de cocina y limpiarlos cuidadosamente. Un reciente estudio europeo (citado anteriormente) indica que una de cada tres personas encuestadas afirma cambiar todos los días el paño de cocina sucio por uno limpio y el 57% lo cambia al menos una vez a la semana.
No obstante, la escalofriante cifra de 21 millones de europeos (7%) declara que sólo cambia los paños de cocina cuando están completamente sucios o cuando se acuerda.
- Se debe prestar una atención especial a los estropajos. A pesar de que se consideran el mejor objeto para la limpieza, los estropajos pueden contener un gran número de bacterias debido a su constante humedad.
Para disminuir este foco potencial de dispersión de la contaminación, debemos cambiar los estropajos con frecuencia e impregnarlos con productos lavavajillas antibacterianos entre cada uso.
Sección de una listeria monocitogenes. Agente de la listeriosis o "enfermedad del frigorífico" (colores manipulados).
Asimismo, se recomienda utilizar toallitas desechables para las limpiezas rápidas.
Algunos consejos adicionales en caso de abandonar la casa temporalmente:
- Comprobar que no quedan productos perecederos, eliminar las migas y otros desechos que puedan atraer a insectos y favorecer el desarrollo bacteriano durante la ausencia.
- Lavar las superficies de trabajo.
- Si se desenchufa el frigorífico, es necesario limpiarlo, secarlo y dejarlo abierto.
- Lavar los paños de cocina, desinfectar los estropajos y los cepillos que queden alrededor del fregadero.
El cuarto de baño
El ambiente caluroso y húmedo del cuarto de baño favorece la proliferación de bacterias. Además, en las superficies de la ducha, la bañera y la cortina suele quedar una fina capa de agua jabonosa, que contiene una gran cantidad de bacterias corporales. Si las cortinas del baño son de tela, se pueden meter en la lavadora a baja temperatura.
En algunos países, como Francia, la gente suele utilizar una manopla durante el baño, No obstante, es conveniente saber que su estado húmedo casi permanente crea unas condiciones ideales para el cultivo bacteriano, Por lo tanto, se debe cambiar con frecuencia y escoger aquellas fabricadas con un material fino para que se sequen con mayor rapidez.
Algunos consejos prácticos- Limpiar y desinfectar regularmente la bañera, el lavabo y los aseos.
- No olvidar las puertas, los pomos, los bordes de la taza del retrete, la fontanería del lavabo y de la bañera.
- Extender las toallas después de cada uso para que se sequen.- Asignar una toalla diferente a cada miembro de la familia.
- Ventilar con regularidad la habitación para facilitar la evacuación del vapor de agua.
El lavado de la ropa
Recientemente, un grupo de científicos se ha interesado por los factores de riesgo que pueden contribuir a la propagación de las enfermedades infecciosas a través del lavado de la ropa.
Todo el mundo sabe que en los cuartos de baño y la cocina el riesgo de propagación microbiana es elevado. No obstante, casi nunca se menciona la ropa como vector potencial de contaminación.
Investigaciones recientes han demostrado que los microbios pueden pasar de un tejido a otro y de la superficie del tambor de la lavadora a la ropa que se va a lavar. Incluso las manos pueden contribuir a esta propagación al manipular la ropa mojada recién lavada. Desde hace años, se considera que los microbios se eliminan lavando la ropa con agua muy caliente.
Sin embargo, cada vez se utiliza el agua a una temperatura más baja y se le añade menos lejía para consumir menos energía, reducir la cantidad de agua (debido a la preocupación por el medio ambiente) y cuidar los tejidos modernos. Resultado: la manera en la que se lava hoy en día no destruye siempre todos los gérmenes presentes en los tejidos. Determinados gérmenes (procedentes de los alimentos, de nuestro cuerpo o de otros orígenes) pueden sobrevivir al ciclo de lavado y propagarse desde las manos a otras superficies. Entre ellos, se encuentran Staphylococcus aureus y el Klebsiella pneumoniae, dos gérmenes que se incluyen entre los tipos más comunes y difíciles de eliminar.
Según los microbiólogos, la cantidad de bacterias que sobreviven al lavado va en aumento. El uso de agua fría en lugar de agua caliente podría ser una de las causas principales. Si la ropa se lavara a 40° C presentaría una cantidad de bacterias 500 veces menor que antes del lavado. Si la misma ropa se lava a 30°C, la cantidad sería sólo 10 veces menor.
Aunque para una familia con un estado de salud perfecto los riesgos de contaminación son mínimos, las personas convalecientes pueden transmitir sus microbios o enfermar debido a su vulnerabilidad.
Asimismo, la ropa contendrá un mayor número de bacterias si seca al aire libre en lugar de en una secadora, ya que permanece mojada más tiempo.
Para controlar eficazmente la propagación de gérmenes potencialmente patógenos, debemos tener en cuenta los siguientes consejos:
- Antes de lavar, separar siempre los artículos "de riesgo", tales como la ropa interior, los paños de cocina, la ropa de bebé y artículos parecidos.
Aunque el número de personas que realiza esta clasificación varía considerablemente en función del país, la cifra se suele situar alrededor del 30% (un porcentaje bastante reducido si se tienen en cuenta los riesgos potenciales que conlleva el no realizar esta clasificación).
- Lavarse las manos con agua caliente jabonosa después de introducir la ropa en la lavadora y después de manipular la ropa mojada lavada.
Aunque es bastante frecuente que la población se lave las manos tras manipular la ropa sucia, es muy poco habitual que lo haga tras tocar la ropa mojada limpia, ya que existe la idea errónea de que la ropa lavada no contiene ningún microbio.
- Buscar los productos que eliminan de forma eficaz los microbios.
- Lavar la ropa sucia la antes posible, principalmente si se trata de ropa mojada (como las toallas de baño).
- No esperar a que las prendas estén muy sucias para lavarlas. Cuanto más elevado sea el nivel de bacterias antes de lavar la ropa, más probabilidad existe de que éstas no se eliminen totalmente tras el lavado.
La casa de un alérgico
El polvo de la casa representa un importante foco de alérgenos (sustancias responsables de las reaccionesalérgicas de las personas predispuestas), de los cuales los ácaros son los más numerosos. Los ácaros son unos bichos pequeños, imposibles de observar a simple vista, que viven sobre todo en los tejidos, la lana y las plumas. Los ácaros adoran el calor y la humedad. Se alimentan de minúsculos trozos de piel que las personas pierden todos los días (descamación). Los ácaros se suelen encontrar en las almohadas, en las viejas mantas de lana, en los juguetes de peluche, etc.
En la cama, el nivel de humedad es idóneo a causa de la transpiración (y los ácaros encuentran de qué alimentarse).
Aunque no vuelan, al hacer la cama, sacudir las mantas, pasar la aspiradora o mullir las almohadas se esparcen a través del aire de la habitación.
La inhalación de una concentración determinada de ácaros puede provocar manifestaciones alérgicas diversas, especialmente respiratorias: rinitis (estornudos repetidos, nariz congestionada, ojos llorosos) y asma.
El asma es una enfermedad de los bronquios, que reaccionan de manera exagerada ante la presencia de agentes irritantes. Esta hiperreactividad supone la contracción de los músculos bronquiales y la inflamación de la pared de los bronquios. En determinadas circunstancias (casos de esfuerzo, enfermedad o alergia), los músculos bronquiales se contraen brutalmente y reducen el paso del aire. Esto produce el ataque de asma, que se caracteriza por la dificultad para respirar, tos y una respiración silbante.
Para evitar estos ataques, además de la prescripción de un tratamiento de base, se deben poner en práctica las medidas que permiten eliminar las causas desencadenantes
Consejos prácticos para luchar contra los ácaros
Los ácaros se encuentran por todas partes, incluso en las casas más limpias. El alérgico a los ácaros enfermará menos (o nada) si se disminuye la presencia de estos alérgenos o se les elimina por completo.
Para ello, se pueden aplicar diversos métodos.
Se puede, por ejemplo:
- destruir los ácaros con la aplicación de temperaturas elevadas (lavar la ropa a más de 55°C). Asimismo, existen productos que los matan (los acaricidas)..
- limitar la proliferación de los ácaros reduciendo la humedad de la habitación y el calor del dormitorio (con lo cual resulta más difícil que sobrevivan y se multipliquen).
- aislar los ácaros utilizando fundas (específicas anti-ácaros), tales como las que se ponen alrededor de los colchones y las almohadas.
- eliminarlos con la ayuda de determinados productos que se comercializan en forma de toallitas y que resultan especialmente eficaces para capturar estos alérgenos.
En su defecto, se puede utilizar un trapo húmedo. La aspiradora es más eficaz que la escoba, siempre y cuando incluya un filtro que retenga los alérgenos. De no ser así, estas minúsculas partículas vuelven fácilmente a la atmósfera.
- reducir las superficies enmoquetadas de la casa.
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